jueves, 30 de abril de 2015

Empresarios aseguran creer en el diálogo con el Gobierno Nacional


Economía | 30-04-2015 07:58:00 p.m.
Empresarios aseguran creer en el diálogo con el Gobierno Nacional
Este viernes se seleccionará la nueva Junta Directiva de esta plataforma de Consecomercio





ÚN.- Luego de la presentación de la memoria y cuenta del organismo, correspondiente al período 2014- 2015, quedó instalada este jueves en horas de la noche, la XLV asamblea anual del Consejo Nacional del Comercio y los Servicios (Consecomercio), actividad que se celebra en el Hotel Pipo Internacional de Maracay con la participación de 300 delegados de todo el país.
El presidente de Consecomercio, Mauricio Tancredi Plaza, afirmó que entre los logros alcanzados está la reforma de los estatutos para que los afiliados puedan votar por su directiva, las nuevas tecnologías aplicadas como la página web, la nueva sede de esta instancia, y el acercamiento con los comerciantes de las regiones.
"Escuchamos a los comerciantes y prestadores de servicios en los estados y nos conseguimos q los problemas son los mismos con diferentes acentos, por lo que consideramos q esto tiene que ser atendido" a lo que agregó que "es necesario flexibilizar algunas políticas para llegar al fondo de los problemas y brindarle al consumidor la posibilidad de comprar lo que quiera", puntualizó Tancredi.
Además, indicó que en el país está imperando un mercado especulativo que hay que atenderlo de forma consensuada entre el sector público y el privado.
"Siempre es una salida dialogar con el gobierno nacional. Siempre hemos sido defensores del diálogo y hemos sido criticados por ello, pero es una puerta que como empresarios debemos mantener abierta" destacó la máxima autoridad de Consecomercio.
Para este viernes está previsto el ciclo de ponencias, entre las que destacan un almuerzo conferencia con Luis Alberto León que tratará sobre proyecciones políticas, sociales, y económicas, así como una exposición sobre el Petróleo y su impacto en la economía, con Elie Habalian, y otras temáticas como la dolarización de la economía.
Esta XLV Asamblea Anual culmina con la elección de la nueva directiva de esta instancia, a la que aspiran el actual primer vicepresidente Elías Aponte, y la presidenta de la comisión de aduanas, Cipriana Ramos.






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60 ECONOMISTA SE PRONUNCIAN SOBRE LA CRISIS ECONOMICA EN VENEZUELA

60 economistas se pronuncian sobre la crisis económica en Venezuela #MonitorProdavinci

Por #MonitorProDaVinci | 22 de enero, 2015



La emergencia económica en Venezuela y la necesidad de una nueva política económica en 2015


En este nuevo escrito dirigido a todos los sectores de país, 60 economistas venezolanos explicamos las grandes dificultades económicas a comienzos del 2015, de dónde provienen y cómo deberían ser enfrentadas. Venezuela requiere que se establezca una economía de mercado con fuertes instituciones sociales y económicas, formando parte de una democracia donde todos los sectores nacionales tengan abierta las puertas a participar sin temor alguno en el desarrollo nacional. Nuestro vecinos en América Latina, en su mayoría, ha lograda establecer una economía con estas características, sin caer en concepciones ideológicas extremistas.


El presidente Nicolás Maduro en su Memoria y Cuenta ante la Asamblea Nacional de ayer hizo algunos anuncios económicos puntuales, que no cambian el curso de las grandes dificultades de la economía venezolana. El nuevo régimen cambiario que anunció sigue manteniendo tres tasas oficiales, y como ya se ha comprobado, es propenso a la ineficaz asignación de divisas, con elevada corrupción que aprovecha los diferenciales cambiarios. Una tasa oficial que mantiene un subsidio cambiario de 6,30 Bs/$ para bienes básicos, alimentos y salud; una tasa unificada de Sicad 1 y 2, cuyo monto no fue anunciado, pero se espera una devaluación de la misma; y una tercera tasa de cambio, que operará a través de operadores de bolsa pública y privada.


En el contexto de la fuerte caída de los ingresos petroleros en 2015, a un estimado de la mitad de los recibidos en 2014, con pesadas obligaciones financieras y petroleras que se analizan en este documento, la disponibilidad de divisas para proveerlas bajo este régimen cambiario son muy limitadas. La expansión del gasto público anunciada por Maduro, no puede sino aumentar la liquidez en manos del público y la presión sobre la nueva tasa de cambio vía casas de bolsa y el mercado paralelo. Esta tercera tasa de cambio, todavía por ser definida en sus detalles, será, sin embargo, mucho más alta y elevará el costo del gran volumen de importaciones que no recibirán divisas a las tasa preferencial ni Sicad. Sin un conjunto de medidas económicas coherentes, como se plantea en la segunda sección de este documento, un régimen cambiario como el anunciado no puede sino reflejar la muy fuerte presión alcista en los precios y en las tasas de cambio de libre fluctuación. El ajuste del salario mínimo en 15%, a partir de febrero, es insuficiente, y ocurre en medio de presiones que elevaran la inflación por encima de 100% anual; los anuncios están lejos de constituir un verdadero plan coherente y creíble para estabilizar la economía venezolana y sentar las bases para su recuperación.


Debemos recordar el origen cercano de las dificultades actuales. Las distorsiones de la economía venezolana se agravaron desde el segundo semestre 2012, al acentuarse la inflación y la depreciación de la tasa de cambio no oficial; en medio de una creciente restricción en la entrega de divisas al sector privado que se prolongó hasta 2013. En ese año el promedio del precio del petróleo para Venezuela fue 103, 42 $/barril. Ello nos llevó, a un grupo de economistas, a hacer público un documento con un alto grado de consenso profesional en enero 2014, sobre la crisis cambiaria, las dificultades del sector petrolero y el deterioro socioeconómico en Venezuela.


Ahora, a principios del 2015, con la aguda y fuerte caída de los precios del petróleo desde mediados de 2014, la situación del país entró en una fase de auténtica emergencia económica, pues los ingresos petroleros estimados para el 2015, son alrededor de la mitad de los del 2014 en un escenario conservador, con bajas reservas internacionales operativas y fuerte acumulación de deuda pública y otras obligaciones comerciales; esta situación hace insostenible mantener el marco de políticas económicas que se han venido ejecutando desde el Gobierno de Hugo Chávez hasta el de Nicolás Maduro, centrado en controles de precios, cambio, ganancias e incluso del patrón de distribución de bienes de consumo básico en el territorio nacional. Además, la absoluta mayoría de empresas públicas, incluyendo las nacionalizadas en los últimos diez años, enfrentan serios problemas de eficiencia productiva y bajos niveles de producción.


La alta inflación anual de 2014, fue superior a 65%, la más alta del mundo; aunque el Gobierno influyó directamente en su cálculo desde el tercer trimestre para intentar detener su continua alza; el desabastecimiento crónico a nivel nacional y la escasez de bienes e insumos de toda clase, junto a una contracción de la economía y pérdida de empleos, son parte de las graves consecuencias que enfrentan los venezolanos desde el año pasado.


En el 2014 se perdió un valioso tiempo en términos de medidas de política gubernamental oportunas. Desde antes de la caída más acentuada de los precios del crudo en el tercer trimestre, hubo una fuerte resistencia política e ideológica dentro del Gobierno de Nicolás Maduro para asumir la responsabilidad de tomar acciones correctivas adecuadas en el plano fiscal, monetario, cambiario, petrolero y de incentivos efectivos para la recuperación del aparato productivo. Actualmente es visible la disminución en la calidad de vida de los venezolanos, tal como lo expresan las vivencias de los ciudadanos y los estudios de opinión pública.


Se debe señalar que en el 2014 tampoco se avanzó en el dialogo político y que el país sigue dividido, con instituciones democráticas muy debilitadas, casi inoperantes. El sector oficialista ha perdido el apoyo de las grandes mayorías de los venezolanos, que ahora ven más de cerca las adversas consecuencias de un modelo económico de inspiración ideológica de izquierda marxista leninista, marcado por el populismo con los recursos petroleros y el endeudamiento masivo; el cual fue abandonado en el resto del mundo y no fue seguido como ejemplo en los países más afines del ALBA.


El énfasis de gasto público en materia social desde 2004, vía las Misiones, generó un gran apoyo a nivel nacional para el Gobierno, pero éste no debió ser excusa para socavar las bases de estabilidad de económica del país y acumular una enorme deuda pública, causando una alta y persistente inflación, desabastecimiento, cierre de empresas, desempleo, una caída del poder de compra de la familia venezolana y una dependencia extrema del consumo de la distribución de la renta petrolera. Las Misiones deben institucionalizarse, como parte del sistema de gasto social, con transparencia de gestión y mayor eficiencia en el uso de los recursos.


Desde el 2009 un grupo de economistas venezolanos, de distintas generaciones, tendencias y regiones del país, hemos dado a conocer nuestros puntos de vista coincidentes en documentos colectivos, disponibles en la sección editorial del website www.pensarenvenezuela.org.ve. En esta oportunidad queremos tratar, de manera accesible para los lectores fuera del área de la profesión, dos grandes temas de importancia para la delicada situación del país. Primero, un recuento del origen de los grandes problemas económicos centrales, interrelacionados, que requieren atención urgente; todos los cuales han sido explicados en escritos anteriores (2009-14) y ahora tienen dimensiones mayores, en medio de lo que ahora en 2015, podemos definir como una emergencia económica. Segundo, delineamos nuestro análisis del impacto de la caída del precio del crudo sobre la economía venezolana y explicamos nuestras sugerencias al país, como un conjunto de acciones y objetivos de una nueva política económica, dentro del contexto de precios más bajos del petróleo para 2015-16.


Estamos muy conscientes de la resistencia a rectificar en los lineamientos económicos socialistas, dentro del Gobierno de Nicolás Maduro, muy a pesar de su anuncio de consultar a economistas sobre algunas alternativas, ahora, cuando es evidente el fracaso de la gestión económica. Aparte de las razones políticas, de mantenerse en el poder sin cambios substanciales contrarios a su ideología de izquierda radical, anti-mercado, es evidente que, tal como han señalado diversos sectores nacionales, se ha percibido un persistente interés de provecho personal en grupos que han mantenido el control en la asignación de las divisas y otros mecanismos de intervención estatal, todos en manos de una cúpula gubernamental. Ese fue siempre un problema grave en los sistemas socialistas del siglo XX, que asumían o intentaban un control central de las actividades económicas de una nación; y tal ha sido el caso del experimento socialista en Venezuela. Estos grupos o factores de poder con sus intereses y privilegios, no deberían entorpecer más la rectificación económica en 2015, en aras del interés nacional.


A) Los grandes problemas económicos de Venezuela eran muy graves antes de la caída de los precios del petróleo


Los problemas económicos del país desde la gestión de Hugo Chávez se manifestaron en una cada vez mayor dependencia del petróleo y del endeudamiento público, mientras la inflación se elevaba y se acumulaban grandes distorsiones; el impacto negativo sobre la población pudo ser compensado por varios años, con grandes transferencias de recursos a los sectores de bajos ingresos desde 2004; e importaciones de alimentos y otros bienes, vendidos a precios subsidiados.


Sin embargo, al mantener un bolívar sobrevaluado para aumentar el impacto de la red de beneficios sociales, junto a los controles de precio y cambio, para también mantener los subsidios explícitos o implícitos, se causaron grandes desequilibrios económicos que llevaron a un acelerado endeudamiento público, el reemplazo gradual de la producción nacional de alimentos y toda clase de bienes de consumo, insumos y bienes de capital, por importaciones, más baratas a la tasa de cambio sobrevaluada. En conjunto, el objetivo combinado de corto plazo, social, electoral y político, privó sobre todos los previsibles costos económicos para la nación, los cuales al manifestarse más abiertamente a partir de 2012, revelaron el impacto social adverso de la inflación, el desabastecimiento y caída de la actividad económica, advertido previamente por los economistas.


Es en este contexto que la caída del precio del petróleo desde junio 2014 agrava enormemente la situación de Venezuela, que se refleja en un grave problema socioeconómico de desabastecimiento y de escasez generalizada de productos alimentarios, medicamentos, material esencial para el sector salud, equipos, maquinaria e insumos para las distintas actividades productivas del país.


Los problemas económicos centrales, interrelacionados, que requieren atención gubernamental urgente en medio de lo que ahora, en 2015, podemos definir como una emergencia económica, se resumen en los siguientes puntos:


— La expansión fiscal, dentro y fuera del presupuesto nacional, y los grandes déficits de sector público son el problema primario que induce a mayores desequilibrios monetarios y cambiarios. El déficit del sector público restringido, como porcentaje del PIB, se elevó a 15.6% en 2012, 16,3% en 2013 y se estima en 19% en 2014. Estas son cifras extraordinariamente altas para cualquier economía y han sido cubiertas en gran medida con el financiamiento monetario provisto por un debilitado Banco Central de Venezuela, con su Directorio recibiendo instrucciones directas del Gobierno. Ni el Gobierno de Hugo Chávez ni el de Nicolás Maduro han tenido reparo en usar todos los recursos fiscales, sean estos provistos por el petróleo, los ciudadanos a través de la recaudación del SENIAT, el endeudamiento público, los acuerdos con China; agreguemos a lo anterior la inconveniente transferencia de una parte importante de las reservas internacionales líquidas del BCV y los excedentes de tesorería de PDVSA, a un fondo de gasto público extra-presupuestario, FONDEN, para fines definidos por el Presidente, sin respetar las leyes ni la Constitución en sus artículos 314 y 320.


— A nuestra empresa estatal petrolera, PDVSA, los problemas derivados de la sistemática extracción de sus propios recursos financieros por parte del Gobierno, más allá de los impuestos y regalía que señala la ley, además de endeudamiento para fines distintos a sus actividades, y los compromisos asumidos con China y Petrocaribe/Cuba, la han colocado en una situación de minusvalía financiera operacional. Los volúmenes de producción propia de PDVSA en crudos ligeros y medianos cayeron desde el primer trimestre 2011 hasta el tercer trimestre 2014 en 000 barriles por día, lo cual equivale a 10.5% de las exportaciones del 2014; esta caída ha sido compensada, parcialmente, por el incremento en 140.000 barriles por día en la producción de crudos extra-pesados en las empresas mixtas, asociada al esfuerzo de las compañías extranjeras, donde los ingresos petroleros son compartidos. Las importaciones de crudo y productos han venido elevándose para proveer el crudo diluyente y la nafta, necesarios para la exportación de parte de los crudos extra-pesados y para suplir el mercado interno, dada la menor producción en las refinerías. La pesada factura de importación ha fluctuado en 2012-14, entre $7.000 y $8.400 millones al año, substancialmente mayor que el servicio anual de la deuda externa de PDVSA en 2014 de $5.389 millones. El volumen de exportación de crudo y productos en 2013 cayó 5,5% a 2.265.000 b/d y en 2014 se estima una disminución de 3,2% a 2.190.000 b/d. La producción petrolera estimada para 2014, 2.740.000 b/d, hace evidente el fracaso del Plan Siembra Petrolera anunciado en 2006, el cual tuvo una meta de producción de 5.800.000 b/d para 2012.


— El endeudamiento público creció en forma acelerada desde 2005, a pesar del alza sostenida del precio del petróleo desde 2003. El Gobierno de Hugo Chávez y de Nicolás Maduro usó todos los posibles medios de contraer deuda por 10 años. En el caso de las leyes de endeudamiento del Gobierno Central, que es una parte de la masiva acumulación de deuda pública, del saldo de la deuda interna y externa en dólares, estimada en unos US$150.000 millones a finales de 2014, sólo un 25% se destinó a proyectos de inversión; el resto fue usada en restructuración financiera, servicio de deuda y gestión fiscal. Al intentar consolidar las obligaciones financieras en títulos, convenios con China y deuda por nacionalizaciones, del sector público restringido en divisas, estas se estiman en US$147.000 millones. La deuda pública interna en bolívares a tasa de cambio oficial equivale a US$78.638 millones y el financiamiento monetario del Banco Central de Venezuela (BCV) a PDVSA y otros entes públicos llegó en diciembre 2014 al equivalente a US$107.290 millones. La devaluación del bolívar que se anticipa, sin duda diluirá en términos de divisas las obligaciones en bolívares del Gobierno y PDVSA; también lo hará con las obligaciones laborales pendientes y reducirá el poder de compra de sueldos y salarios. Dada la falta de información oficial organizada es difícil consolidar el total de obligaciones en divisas y bolívares, pero estos montos dan idea de montos muy grandes, en particular en el contexto de los disminuidos ingresos por exportación petrolera de 2015.


— Las cifras anteriores de deuda pública no incluyen la deuda comercial, en divisas y bolívares, del Gobierno Central y PDVSA con contratistas y proveedores, ni las obligaciones de suministro de divisas (CENCOEX/CADIVI) con el sector privado venezolano y empresas extranjeras residentes en el país, que a su vez tiene deudas contraídas con sus casas matrices o proveedores internacionales, estimadas en US$21.200 millones (incluye deuda comercial por importaciones, servicios, dividendos aprobados y dividendos retenidos a socios de empresas petroleras mixtas). La deuda de PDVSA con sus contratistas y proveedores era de US$21.404 millones a finales del 2013; además de deudas indirectas a través de las empresas mixtas, estimadas en US$12.000 millones, con sus socios (dividendos retenidos) y contratistas. Se conoce que algunas de estas deudas comerciales se reestructuraron, pero siguieron creciendo en 2014 debido a las dificultades financieras de PDVSA. No tenemos cifras sobre las obligaciones acumuladas del resto del sector público con contratistas y proveedores, pero las grandes obras públicas en todo el país están paralizadas o en lenta ejecución por falta de pago. Estimamos que la deuda comercial, servicios y con contratistas/ proveedores del sector petrolero, consolidada en divisas, es superior a los US$40.000 millones. Se requiere transparencia de parte del Gobierno, para informar al país sobre los actualizados de estas obligaciones por pagar, en divisas y en bolívares. Dada la situación de desabastecimiento general y escasez de bienes de consumo e insumos agrícolas e industriales, este componente no titularizado de la deuda pública nacional es tan importante como la deuda pública financiera registrada.


— La política monetaria del Banco Central de Venezuela (BCV) fue desviada del objetivo constitucional de la estabilidad de precios y manejo responsable de las reservas internacionales para, a través de la designación de un Directorio de filiación partidista y sin credenciales académicas adecuadas, descuidar las tareas de un ente monetario responsable. El BCV ha transferido US$62.250 millones (hasta septiembre 2014) de las reservas internacionales al FONDEN desde la inconstitucional reforma de su ley de julio 2005; y ha adquirido pagarés de PDVSA desde 2010, medio de financiamiento monetario del déficit del sector público, en montos en bolívares muy grandes, equivalentes a tasa de cambio oficial al cierre de diciembre 2014 a US$107.290 millones. El control gubernamental del BCV, obviando las razones de su autonomía establecida en la Constitución, es el origen de la falta de reservas internacionales ahora en 2015 y del acelerado crecimiento de la liquidez monetaria en manos del público, bolívares sin respaldo. Esta situación en el ente monetario es una de las causas directas de la rápida depreciación del bolívar en el llamado mercado cambiario paralelo y de la creciente tasa de inflación, para llegar a ser desde 2014, la tasa más alta del mundo, a pesar que el Directorio del BCV ha tomado medidas para modificar a su conveniencia el cálculo del Índice de precios, al tiempo que ha retrasado su publicación.


— Un régimen de control de cambio, ahora con múltiples tasas, instaurado en forma temporal en 2003 para enfrentar la caída en reservas internacionales, fue convertido en un sistema permanente de asignación de divisas, con todas las distorsiones económicas que esto causa, como la persistente sobrevaluación de la tasa de cambio oficial, que condujo a mayores importaciones y a la pérdida de valor del bolívar ante el dólar en el mercado no oficial. El énfasis del Plan Socialista 2007-12, de aumentar la participación del sector público, ampliar los controles de precios sobre el sector privado mientras se elevaban los costos de producción, junto a la moneda sobrevaluada y el amplio diferencial cambiario entre la tasa de cambio oficial y el mercado no oficial, causó un poderoso desestimulo a la producción nacional, con el consecuente desmantelamiento de parte de la tradicional producción agrícola e industrial del país, un incremento de la corrupción asociada a la asignación de divisas y, a finales de 2014, prácticamente el agotamiento de las reservas internacionales liquidas.


— Hace ocho años, en enero de 2007, el presidente Hugo Chávez anunció luego de su reelección que Venezuela se dirigía a una transición hacia el socialismo del siglo XXI. Se inició un proceso de expropiaciones y confiscaciones a varias empresas nacionales e internacionales, del sector agrícola, industrial, eléctrico, financiero, servicios y telecomunicaciones; Además, se crearon nuevas empresas y entes públicos para realizar compras en el exterior y distribuir bienes dentro de gasto social, estrechamente vinculado a la red clientelar del partido de gobierno. También se ampliaron las facultades del Gobierno para ejercer controles de precios, de ganancias y sobre la distribución de bienes de producción privada en el territorio nacional. Evidentemente, estas medidas forman parte de la concepción socialista-marxista, previa a la caída del muro de Berlín, promovida por el Primer y Segundo Plan Socialista desde 2007, bajo el auspicio de Hugo Chávez. Desde el 2009 la pérdida de la eficacia productiva y del potencial de producción en prácticamente todos los sectores de la economía, público y privado, se ha convertido en un impedimento más para el normal abastecimiento con producción nacional. Las empresas básicas estatales de Guayana han reducido alarmantemente su producción a un rango estimado de 40-60% de su capacidad potencial; operan con fuertes pérdidas, desactualización tecnológica y baja calidad del producto final. Algunas empresas estatales subsisten con transferencias de recursos desde el Gobierno Central, PDVSA, el Fondo Chino y del BCV. Los sectores de electricidad, agua y telecomunicaciones, presentan graves problemas de gestión, falta de inversión oportuna y fallas en la prestación de los servicios.


Estos puntos anteriores han sido explicados en varios documentos suscritos por economistas desde 2009, como serios problemas y obstáculos para la estabilidad y el progreso económico de Venezuela. La política gubernamental no sólo no ha resuelto ninguna de estas dificultades, sino que ha permitido que se agraven aún más. Como hemos señalado antes, esta crisis no obedece exclusivamente a políticas económicas desacertadas sino a una conducción gubernamental sin respeto a los límites legales en el área económica-financiera y a una concepción ideológica de izquierda radical que ha justificado con el presunto fin revolucionario, el abandono de las prácticas de una democracia funcional moderna, abierta al escrutinio público y respetuosa del estado de derecho.


B) La emergencia económica del 2015 y la necesidad de una nueva política económica


Todas las dificultades económicas resumidas anteriormente, donde se podrían agregar una serie de problemas sectoriales adicionales, afectados por el marco de política económica analizado, sonprevias a la aguda caída de los precios del petróleo. En junio de 2014 el precio de la canasta de exportación de crudos y productos petroleros venezolana era de 99,11 $/barril; para la primera quincena de enero 2015 fue de 41,33 $/barril. Una caída de 58,3% en algo más de 6 meses. El excedente de oferta petrolera en la economía mundial se irá moderando con la disminución del precio del crudo, el cual todavía no encuentra un punto de equilibrio; pero el débil crecimiento de la demanda mundial, lleva a pensar que será un proceso prolongado, quizás de un par de años, antes que el crudo vuelva a elevar el precio de Venezuela por encima de los 65-70 $/barril.


Las estimaciones del impacto sobre la balanza de pagos, en el contexto anterior, son realmente dramáticas. En 2012 los ingresos por exportaciones petroleras fueron de $93.569 millones con un precio promedio de exportación de Venezuela de 103,42 $/barril; En 2013, según cifras del Ministerio de Energía y Petróleo provistas al BCV, bajaron a US$85.603 millones, aunque la data de comercio internacional indica que debió estar cercano a los US$81.000 millones. En 2014 se estima que los ingresos brutos por exportaciones cayeron a US$71.500 millones; y para el 2015, con el crudo venezolano en un promedio de 46 dólares (11.3% más alto que el precio en lo que va de año), las exportaciones petroleras, llegarían a un estimado de US$35.500 millones.


Con reservas internacionales insuficientes, US$20.750 millones al 15 de enero pasado, que incluyen ahora, desde el cuarto trimestre 2014, activos de reserva no convencionales, Venezuela no puede cubrir una caída del ingreso petrolero que en 2015 puede ser de US$35.500 millones, una cifra equivalente al 50% del año anterior, bajo un escenario conservador. No se puede descartar que el crudo venezolano caiga por algunos meses a un nivel de 30 $/barril, lo cual bajaría el precio promedio del año a menos de los 46 $/barril estimados aquí. En este escenario conservador, todos los compromisos financieros descritos y las importaciones de crudo, combustible y equipos por parte de PDVSA, requeriría más de 2/3 de los disminuidos ingresos por exportación petrolera de 2015. Esta situación constituye una crisis de balanza de pagos (crisis cambiaria) sin precedentes, por la magnitud de obligaciones financieras adquiridos por los Gobiernos de Chávez y Maduro y la onerosa factura de importaciones de crudo y productos por parte de PDVSA.


Por un lado las necesidades de importaciones en el país se han elevado en los últimos años, reemplazando muchos rubros agrícolas e industriales de producción nacional; además de contar ahora con una economía postrada, con fuertes limitaciones en varios sectores en cuanto al acceso de divisas o el suministro de insumos de empresas estatales, entre otras dificultades asociadas a los controles gubernamentales, lo cual ha reducido la capacidad productiva, como se describió antes. La deuda comercial en divisas del sector privado y las ahora mucho más agudas limitaciones en el suministro de divisas en 2015, para cumplir con sus proveedores, son también un gran obstáculo para aspirar al normal abastecimiento del país, sin un cambio drástico en la política económica.


Por otro lado, están los pesados compromisos externos impuestos sobre el flujo de caja de PDVSA, con el pago del financiamiento que recibieron el Gobierno de Chávez y Maduro de China y que estos gobernantes han provisto a PetroCaribe y Cuba; además del pago en efectivo por parte de PDVSA, de las costosas y crecientes importaciones de crudo y productos, junto al servicio de la deuda financiera de la Republica y de la empresa petrolera, que, por supuesto, se realizan con las divisas petroleras. Por estos motivos y por la transferencia a fondos extra-presupuestarios como el FONDEN, en los últimos 5 años PDVSA redujo su entrega de divisas al BCV a montos equivalentes a un promedio de 50% del total de los ingresos brutos en divisas por exportación petrolera.


En 2015, como se señaló antes, no se prevé un flujo de divisas petroleras suficientes para pagar por las importaciones públicas y privadas necesarias, luego de cubrir las pesadas obligaciones financieras adquiridas; y por lo tanto se trata de una muy severa crisis de balanza de pagos, sin precedentes en la historia de Venezuela, que exige un cambio coherente de política económica y buscar financiar un déficit de balanza de pagos de más de US$35.000 millones.


La caída de la actividad económica, PIB, en el primer semestre del año, previo a la caída del precio del crudo, fue, según cifras del BCV, de -4.9%, con un desplome de dos dígitos en manufactura, comercio y construcción (-11,7%, 11,5 y -10%, respectivamente); y el PIB se redujo en 2.3% en el tercer trimestre del 2014. A pesar del peso que estos sectores tienen en términos de empleo, las cifras oficiales del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) indican que no se elevó el desempleo. El Directorio del BCV ha venido ejerciendo presión sobre los profesionales que se encargan de las mediciones de inflación, actividad económica (PIB) y balanza de pagos. En este sentido se ha detectado que las cifras del sector público provistas a las unidades de estadísticas del BCV se han adulterado en los últimos años con el fin de atenuar los resultados económicos negativos.


Sin duda, la pérdida de autonomía del BCV se refleja en su política monetaria presta a financiar el déficit del sector público, la manipulación y ocultamiento de las estadísticas y en haber transferido más de $60.000 millones, desde 2006, de las hoy más que nunca necesarias reservas internacionales, a fondos de gasto público extra-presupuestario. En octubre de 2014 los profesionales del BCV denunciaron en un comunicado a la opinión pública que han recibido presiones para que las estadísticas no reflejen toda la magnitud de la crisis económica de Venezuela.


En medio de la muy difícil y vulnerable situación económica y social, por las dificultades explicadas en este documento a la opinión pública, queremos hacer una serie de recomendaciones al país, a todos los sectores que promueven la búsqueda de un rumbo distinto, sobre los cambios urgentes de política económica y reformas institucionales que consideramos necesarios para sacar a Venezuela de las graves circunstancias en que se encuentra al inicio del 2015:


— Establecer un nuevo proceso presupuestario ordenado, con el objetivo de reducir el déficit del sector público. Este último debe apuntar a no exceder del 4% del PIB en un plazo de dos años; y en un año de aguda caída del ingreso petrolero se debe establecer una meta transitoria más alta, aunque acorde con un programa macroeconómico y financiero de acciones coordinadas. Con más de 1.200 empresas estatales y nacionalizadas, casi todas con grandes problemas financieros y operacionales, además de cientos de entes públicos, esta tarea constituye un desafío a una forma de dirigir el gasto público, guiado por objetivos políticos-electorales. Se debe cumplir con el artículo 314 de la Constitución que establece que no habrá gasto público fuera del Presupuesto Nacional y suspender los fondos extra-presupuestarios de gasto discrecional. El énfasis en gasto social y en dar acceso a alimentos y medicamentos a la población de menores de recursos se debe mantener, pero usando ahora mercados funcionales y acuerdos con el sector privado, en vez de un aparato burocrático propenso a la corrupción y que facilita la existencia de mercados negros y, además, se enriquece junto a particulares con el contrabando.


— Rescatar la autonomía del Banco Central de Venezuela, con el nombramiento de un Directorio calificado que no esté sometido a las directrices del Gobierno. El financiamiento monetario de más de dos tercios del déficit del sector público y la transferencia de reservas internacionales al FONDEN deben ser suspendidas, dentro de una programación macroeconómica coordinada con el Ministerio de Finanzas y PDVSA. Las tasas de interés de interés deben remunerar el ahorro nacional y mantenerse, inicialmente, un control sobre elspread entre tasas activas y pasivas; se deben tomar medidas para fomentar la estabilidad y el sano crecimiento del sistema financiero. Aunque no vaya a recibir recursos de las exportaciones petroleras en los primeros años, mientras se atienden diversos problemas económicos y financieros, se debe crear un nuevo Fondo de Estabilización Macroeconómica, que comience a operar en 2017.


— Ejecutar de inmediato un plan de reorganización y saneamiento financiero de PDVSA, dentro del contexto de un nuevo plan económico, para iniciar la recuperación y elevación de la capacidad de exploración, producción y exportación petróleo y productos derivados, propia y desde de las empresas mixtas.


— Operaciones de pasivos que permitan mejorar y reducir el perfil de vencimientos de la deuda externa de la República y PDVSA, además de revisar o suspender otras facilidades crediticias recibidas o provistas a otros países, dentro de un plan de reformas y nueva política económica. De otro modo se corre el riesgo de incumplir con esos compromisos financieros. Las deudas comerciales del sector público y privado, que se compruebe que son legítimas, deben también ser parte de la negociación con los acreedores en el nuevo contexto de cambios económicos. El país requiere de financiamiento externo en montos muy importantes, dentro de un plan de reordenamiento del perfil de pagos de la deuda financiera, lo cual debe contribuir para dar sustento al nuevo régimen cambiario, dentro de un cambio de orientación económica, distante del manejo descrito hasta ahora; manteniendo el objetivo de un desarrollo económico de largo plazo y diversificación de la base exportadora de Venezuela. No es aceptable endeudar más al país para intentar mantener un modelo económico de presunta transición al socialismo, que ya ha comprobado ser desastrosamente errado en su concepción y práctica.


— Desmontar el régimen de control de cambio, como objetivo central dentro del plan económico – fiscal, monetario, financiero – para lo cual es fundamental crear las condiciones económicas y sociales para mejorar la producción, distribución y comercio de bienes y servicios. Esta es una tarea compleja que exige fortalecer las reservas internacionales y coordinar con el sector privado para un proceso gradual de desmontaje de los controles de de cambio y de precios, hasta llegar a una situación de estabilidad, en un plazo a establecer, donde los mercados puedan volver a operar, en un mejor ambiente económico con una tasa de inflación disminuyendo rápidamente. Debemos llegar a disponer de un mercado cambiario funcional sin las generalizadas prácticas de corrupción para aprovechar los diferenciales cambiarios. La coordinación entre Gobierno Central, PDVSA y BCV es esencial para el éxito de este proceso de transición a un nuevo régimen cambiario.


— Diseñar políticas sectoriales en el contexto de los cambios de la política económica y petrolera del país, para así estimular la recuperación económica y mayor productividad laboral en los sector agrícola, manufacturero, minero, construcción, turismo. Los trabajadores venezolanos se beneficiarán directamente de la recuperación sólida de los sectores económicos ahora deprimidos, con más bajas tasas de inflación, mejores salarios reales y generación de nuevos empleos. El capital privado venezolano, que ahora invierte en varios países de las Américas podrá volver a ver a Venezuela y ayudar mucho a elevar la inversión privada y las reservas internacionales, al percibir al país como una economía en vías de estabilizarse y prosperar. Se deben continuar con las obras de infraestructura que estén en marcha; y con apoyo de organismo multilaterales avanzar en la modernización de la infraestructura física y de servicios públicos.


En los últimos tres años las exportaciones petroleras representaron en promedio más del 96% del total de las exportaciones del país, la más alta tasa de dependencia jamás registrada desde que se comenzaron a llevar las cuentas nacionales a mediados del siglo XX. En 1997 fue de 76,8%. Hubo un retroceso muy importante y las exportaciones no petroleras se han reducido a cifras muy pequeñas. La dependencia petrolera actual y el haber animado a la población a esperar que el uso fiscal de los ingresos petroleros y el endeudamiento público (basado en comprometer los ingresos petroleros futuros) solucionen todos sus problemas, constituyen un importante problema económico, social, cultural y político. Los cambios económicos, en toda su magnitud, requieren de un clima de coincidencia, de unidad nacional, que ha probado no ser fácil de conseguir bajo el Gobierno de Nicolás Maduro.


Como consecuencia del estancamiento económico, conjuntamente con la elevada inflación de los años 2013-14, los ingresos reales de los trabajadores formales e informales han declinado, no solo por la caída en la actividad económica, sino también por el alza acelerada de los precios. Para el año 2013 el índice de pobreza general del INE subió a 27,3 %, pudiéndose estimar que este llegó a un 35 % al final del 2014; ello implica que el número de personas en condiciones de pobreza aumentó de 8,2 a más de 10.5 millones de venezolanos.


La crisis económica ya se ha tornado en una gran crisis social. Es visible la desesperación de la población ante el desabastecimiento generalizado, la escasez que crea largas colas en todas las ciudades del país; y el aumento del crimen que encuentra un clima propenso en el empobrecimiento y creciente desempleo que vive Venezuela. La política comunicacional del Gobierno ya no puede aspirar a desviar su responsabilidad por la grave situación socioeconómica. La población ha venido perdiendo la confianza en que el Gobierno puede cumplir sus promesas de garantizar el abastecimiento y crece la frustración. El país necesita una visión económica alternativa, una economía de mercado con fuertes instituciones sociales y económicas, dentro de una democracia donde prevalezca el respeto a la ley y los derechos humanos, incluyendo los derechos económicos.


Debemos enfatizar que en una economía abrumada por controles gubernamentales ineficaces y un control de cambio que enriquece a grupos cercanos al poder político, la corrupción florece, mientras cae la producción nacional por falta de divisas eficientemente asignadas; esto ha elevado la percepción de abuso de poder sobre la población empobrecida y desesperada ante el deterioro de la situación económica de Venezuela, mientras la caída del ingreso real de la familia venezolana, la escasez de alimentos, medicinas, bienes de higiene personal, vehículos, insumos para la construcción e industria, y una larga lista de otros bienes, nos recuerda la causa del fracaso de las economías socialistas del siglo pasado.


A principios de 2015, Venezuela se encuentra, como resultado de un muy adverso ambiente económico y de la reciente caída del precio del petróleo, en una situación extrema en sus cuentas externas, financieras y fiscales, como no la hemos vivido desde las primeras décadas del siglo XX. El país se encuentra cercano a caer un proceso hiperinflacionario (alza de precios de más de 100% al año), como ocurrió en otros países de América Latina en previas décadas. Esto debe ser evitado con una nueva política económica sensata, sin la restricción ideológica ni el cálculo político restringido de quienes trajeron el país a esta situación.


Venezuela requiere de un urgente proceso de concertación a nivel nacional frente a las graves circunstancias explicadas en este documento; y es necesario un ánimo de rectificación profunda, en función del interés nacional, para que el Gobierno abandone sus políticas equivocadas y pueda dar paso a una nueva estrategia de recuperación económica y social exitosa. Esta será una tarea compleja y exigente que se enfocará en atender la emergencia económica y su devastador impacto social, que enfrentamos a principios de 2015.


Creemos que la definición de una estrategia de rectificación económica en medio de la emergencia económica que estamos comenzando a enfrentar este año, con nuevas políticas e instituciones dirigidas a alcanzar y mantener la estabilidad económica en Venezuela, como la gozan casi todos nuestros países vecinos en América Latina, debe concentrarse en las ideas antes expuestas. Ello implica enfrentar un auténtico círculo vicioso de prácticas gubernamentales actuales, incapaces de proveer la estabilidad económica necesaria, así como a intereses grupales y la resistencia ideológica dentro del Gobierno, muy a pesar del evidente fracaso económico en su gestión.


El control de cambio con múltiples tasas, mantenido por razones políticas, ha sido el centro de una crisis de valores en el país, de afán de riqueza fácil, un serio problema ético y social que sobrepasa las consideraciones económicas antes descritas y debe ser desmontado dentro de un marco de reformas institucionales y cambios de la política económica coherentes. Creemos en la capacidad de los venezolanos de buscar un camino exitoso para salir adelante y no conformarse con las penurias asociadas a los grandes errores económicos cometidos.


60 economistas venezolanos con trayectoria académica y/o experiencia en el sector público suscriben este documento:
Orlando Ochoa 
Patricia Hernández 
 Luis Oliveros 
 Sary Levy 
 José Guerra 
 Ronald Balza 
Tamara Herrera 
Asdrúbal Oliveros 
 Isaac Mencia 
Alejandro Grisanti 
Richard Obuchi 
José Toro Hardy 
Pedro Palma 
Domingo Sifontes 
Francisco Ibarra 
Gustavo Rojas 
Luis Carlos Palacios 
Henkel García 
Héctor Silva Michelena 
Adicea Castillo 
Teodoro Petkoff 
Ángel García Banchs 
Humberto García Larralde 
Neuro Villalobos 
Francisco Faraco 
Tarquino Barreto 
Héctor Malavé Mata 
Edison Morales 
Luis Beltrán Petrossini 
Alejandro Gutiérrez Jóvito 
Alcides Villalba 
Marcos Morales Quintero 
Gustavo Guevara 
Jesús Casique 
Edgar Cárdenas Medina 
Pablo Polo 
León Sarcos 
Gustavo Machado 
Eduardo Semtei 
Jorge Sánchez Melean 
Rafael Piña Pérez 
Edinson Jiménez Medina 
Alberto Castellano
Douglas Ramírez 
José Manuel Puente 
Antonio Paiva 
Marcos Sandoval 
Genry Vargas 
Asnaldo Soto 
José Mora 
Daniel Anido Rivas 
Christi Rangel 
Carlos Torres 
Arlean Narváez 
Luis Bruzco 
Alfredo Rincón 
Robert Bottome 
Kamar Romero 
Juan Plaja 
Stefan Balabanoff



*Caracas, 22 de enero 2015




FMI: Cambios en la política económica son 

indispensables en Venezuela

El Fondo ratificó su proyección de una caída de 7% en Producto Interno Bruto del país para este año
29-04-2015 01:04:00 p.m. | Jean Carlos Manzano.-
El Fondo Monetario Internacional (FMI) considera que Venezuela debe realizar cambios en su política económica y que son "indispensables para detener la crisis" actual, según se señala en el informe de Perspectivas para la región, presentado este miércoles en Chile.

"Años de expansión macroeconómica insostenible y una fuerte intervención en la microeconomía ha creado una mezcla de inflación de doble dígito, aguda escasez y desconfianza del sector privado, que ocasionó una recesión desde 2014", señala el reporte.

El Fondo ratificó su proyección de una caída de 7% en Producto Interno Bruto del país para este año con una inflación de 95%, que de concretarse será la más alta del mundo, señala el informe.

Agregan que los problemas de Venezuela "se han visto agravados por la caída en los ingresos petroleros que ha intensificado la escasez de divisas que ha conducido a un tipo de cambio informal 40 veces más alto que la tasa oficial más baja".

"Las autoridades han profundizado la crisis con controles de precios más estrictos y nacionalización de empresas", asegura el Fondo.

En la rueda de prensa de presentación del informe, Alejandro Werner, director del Fondo para el Hemisferio Occidental, aseguró que el país requiere "un ajuste de programa fiscal que garantice estabilidad en el mediano plazo, un entorno para negocios menos lleno de controles que al final ha incrementado el costo y la incertidumbre y un colapso de inversión privada".

Werner criticó el sistema de controles que afirma hace que los empresarios se concentren en cumplir trámites y requisitos más que en la actividad productiva.

Agregó que con Venezuela, el "diálogo es nulo" desde ese organismo, porque no se realizan las consultas "anuales como la que hacen el resto de los países".

El funcionario dijo también que el déficit fiscal del país es "muy elevado, lo que ha llevado a incrementos en inflación y con uno de los crecimientos esperados más negativos en el mundo".


Leer más en: http://www.elmundo.com.ve/noticias/economia/politicas-publicas/fmi--cambios-en-la-politica-economica-son-indispen.aspx#ixzz3YnT8FXMb

martes, 28 de abril de 2015

Fedecámaras: El único culpable del desabastecimiento es el gobierno

Jorge Roig, presidente de Fedecámaras/ Captura
Jorge Roig, presidente de Fedecámaras/ Captura
El presidente del gremio empresarial insistió que el modelo económico establecido por el Estado no funciona. Denunció que está siendo perseguido por el Sebin y pide apoyo para la empresa privada 
Jorge Roig, presidente de la Federación de Cámaras y Asociaciones de Comercio y Producción de Venezuela (Fedecámaras), aseguró que el único culpable de la falta de productos básicos en Venezuela es el gobierno nacional.
“El único responsable del desabastecimiento es el gobierno con su mala política. Tienen el monopolio de los dólares y es el que distribuye los productos. Su modelo no funciona”, aseguró el líder del gremio en entrevista a Globovisión.
Indicó que las empresas no están solicitando dólares regalados y que Fedecámaras siempre ha estado apegada a las leyes.
“Las empresas no piden dólares regalados, están dispuestos a comprarlos. Maduro tiene razón. Hay que ajustarse a la Constitución. Fedecámaras siempre se ha ajustado a la Constitución”, expresó.
Pidió al gobierno que en vez de arremeter contra las empresas las incentive para que exista de nuevo producción local.
“Las empresas lo que quieren es producir, estamos animando a que las empresas hagan eso”.
También denunció que está siendo seguido por cuerpos de seguridad del Estado.
“Estoy absolutamente seguido por el Sebin, no andamos conspirando sino esperando”
 Añadió que el control de precios es un error, y que esto termina afectando al ciudadano.
“Los únicos productos que estas desaparecidos de los anaqueles son los productos que están controlados. Hay que incentivar a la producción nacional”, expresó Roig. 
Esperan que pronto puedan sentarse en una mesa de diálogo con el gobierno, y auguró que si la situación actual de desabastecimiento no mejora el sector más afectado será el de los consumidores.
Pidió al empresariado venezolano que crea en en el país y que sea paciente.
"Lo que le pido a los empresarios, es que esperen, yo he apostado lo que tengo al país. Venezuela será un país con grandes oportunidades. Y a los que se van lo que le pido es que no hablen mal de Venezuela"

lunes, 27 de abril de 2015

¿Estará Jesús Guerra en lo cierto cuando afirma en este artículo   " La comprensión de la nueva realidad empresarial en Venezuela pasa necesariamente por valorar adecuadamente los hilos de la distribución de la renta petrolera y sus mecanismos de transmisión por medio del gasto público. ?
Ladrones
abril 7, 2015 2:08 am

He sostenido y lo sostengo que Venezuela está siendo objeto de un saqueo por parte de funcionarios que vieron llegada su oportunidad para apropiarse del tesoro nacional. Pareciera que el país estuviese viviendo la decadencia moral de las sociedades que están en fases de cambio, donde pillos, arribistas y delincuentes de todo tipo se abalanzan sobre los fondos públicos para hacerse de ellos lo más rápido que sea posible.

La consigna de moda es la actualización de aquella de un ministro del rey de Francia Luis Felipe cuando exclamó: “Tengo una consigna, enriquézcanse”. Todo lo que sucedió en Venezuela anterior a 1999 es nada frente a lo que hoy atestigua el país. Los principios que hicieron florecer a la clase empresarial formada en el trabajo, el esfuerzo y la frugalidad se han trastocado para dar paso a la acumulación inmediata, a la rapiña, al contrato favorecedor y al tráfico de influencias. Limpios de solemnidad, hoy son flamantes empresarios sin haber arriesgado lo que no tenían. Todo su capital ha sido amasado como por arte de magia a la sombra del Estado, que es donde los nuevos ricos han encontrado su acogedor hábitat. El de antes era un empresario austero y comedido. El nuevo rico es suntuoso, vicioso y ostentoso. Que exhibe lo que nada le ha costado.

La comprensión de la nueva realidad empresarial en Venezuela pasa necesariamente por valorar adecuadamente los hilos de la distribución de la renta petrolera y sus mecanismos de transmisión por medio del gasto público. Por ello, la consideración de los instrumentos mediante los cuales los administradores de Pdvsa asignan el gasto, sus pólizas de seguro y ejecutan sus contratos, es vital para aproximarse a la conformación de los nuevos capitales. Esto se hace más evidente desde la reforma de la Ley del BCV de junio de 2005, que le permitió a la empresa estatal de petróleos manejar más de la mitad de los ingresos por exportaciones sin rendirle cuentas a nadie. Hasta ese año, Pdvsa debía consignar todas las divisas por exportación de hidrocarburos al BCV. Con el cambio de la ley se abrió de par en par la puerta a la corrupción. Ello es lo que explica las cuentas descubiertas en Andorra, Panamá y Suiza, entre otros destinos, mantenidas por ministros y exministros de Chávez y Maduro, todos ellas con alguna relación con contratos del Estado. Uno de los cargos favoritos de los corruptos de ahora es el departamento de tesorería, lugar propicio para capturar la renta petrolera transformada en bolívares.

Pero no es solamente eso. También lo es el latrocinio de funcionarios a cargo de la administración del control de cambios al favorecer a empresas de maletín. Cadivi antes y ahora Cencoex han entregado aproximadamente 40.000 millones de dólares anuales para importaciones, aunque buena parte de ellas nunca llegaron a las aduanas. Ahora, con los capitales en mano consolidan la internalización de sus negocios. Sobre esto no hay un solo investigado, menos todavía sobre las divisas que fraudulentamente entregó el Sitme y el Sicad II, a través del BCV. Igualmente está el caso de ministros quienes usan aviones oficiales para viajes personales, llevando a bordo a toda su familia, la adjudicación de contratos a dedo, sin pasar por la licitación, el reparto de cargos en embajadas a familiares como si se tratase de bienes personales a ser distribuidos, para solamente mencionar algunas modalidades que el hampa de cuello rojo ha venido utilizando en Venezuela.


José Guerra

Pdvsa reporta caída de ingresos, producción e importaciones

Los ingresos mundiales bajaron de 134.326 millones dólares en 2013 128.439 millones en 2014. La producción descendió de 2,89 a 2,78 millones de barriles por día, mientras que las exportaciones retrocedieron de 2,42 a 2,35 millones de barriles diarios.

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EL UNIVERSAL
lunes 27 de abril de 2015  11:50 AM
Caracas.-  Los ingresos, la producción y las exportaciones de la petrolera estatal venezolana Pdvsa cayeron 4,3%, 4% y 2,8% respectivamente durante 2014 en relación con 2013, según su informe anual publicado el lunes en su web.

Los ingresos mundiales bajaron de 134.326 millones de dólares  en 2013 a USD 128.439 millones en 2014. La producción descendió de 2,89 a 2,78 millones de barriles por día, mientras que las exportaciones retrocedieron de 2,42 a 2,35 millones de barriles diarios, refirió AFP. 

El descenso en los ingresos ocurrió en un año 2014 en el cual el desplome de los precios mundiales del crudo llevó al petróleo venezolano a cotizarse a $88,42 por barril, casi 10% menos que los  $98,08 del año 2013.

El informe muestra que Petróleos de Venezuela (Pdvsa) acumula resultados negativos con menos producción durante los últimos tres años, y con una merma en las exportaciones durante los últimos dos años.

El desempeño de la empresa es clave para el país, que obtiene 96% de sus divisas de las exportaciones de hidrocarburos hechas por la petrolera estatal.

Durante este primer cuatrimestre de 2015, el crudo venezolano y sus productos derivados se cotizan con un precio alrededor de $45 por barril, lo que ha reducido drásticamente los ingresos en divisas del gobierno venezolano.

Ya en 2014 el déficit fiscal se ubicaba alrededor de 20 puntos del PIB, en un entorno de inflación en 68,5% y un recorte de importaciones de materias primas y bienes que incidió en una escasez calculada en más de dos tercios de los productos básicos.

domingo, 26 de abril de 2015

Jorge Botti: La economía venezolana está en un punto de quiebre

Comparto con ustedes un interesante articulo escrito por Juan B. Salas, en fecha 07 de abril de 2013 en el cual el Licenciado Jorge Botti, quien es colaborador permanente del Seminario Realidad empresarial en Venezuela, daba su opinión sobre la economía venezolana, para esa fecha; sería muy interesante después de dos años conocer cual es su opinión.  

Jorge Botti: La economía venezolana está en un punto de quiebre




El lado débil, el verdadero talón de Aquiles del experimento que hemos vivido los venezolanos, en los últimos 14 años, ha sido el sector productivo, estando la economía venezolana en estos momentos en un "punto de quiebre”, asegura el presidente de Fedecámaras, Jorge Botti, quien conversó con EL IMPULSO en torno a los últimos acontecimientos y a las perspectivas para lo que resta de este año.
Recordó que el organismo empresarial fue severamente criticado por el oficialismo, cuando advirtió que el modelo económico Socialismo del Siglo XXI, era un completo fracaso y que, a pesar de los elevados precios del petróleo, "la fiesta se iba a acabar”, que es lo que estamos viviendo en estos momentos.
Dijo que durante la "Era Chávez”, que afortunadamente ya terminó, se desaparecieron más de 200 mil empresas en 10 años, como consecuencia de las erradas políticas económicas que se han venido aplicando.
La realidad del momento

"Lo primero que tenemos que entender es que hemos llegado a un ‘punto de quiebre’. Quienes tenemos años diciendo que el modelo económico que escogió el Socialismo del Siglo XXI iba a fracasar, no es que estábamos apostando al fracaso, sino que sabíamos que aún, con precios petroleros holgadamente altos, lamentablemente la "fiesta se iba a acabar”. Creo que ese es el momento histórico, que en lo económico estamos viviendo ahora, pero que además está coincidiendo con un momento también inédito e histórico en lo político. Es evidente que el modelo económico que ha escogido Venezuela ‘es un fracaso’”.
Asegura el líder empresarial que el lado flaco, el verdadero talón de Aquiles del experimento que hemos vivido los venezolanos, en los últimos 14 años, ha sido el sector productivo.
"En efecto, hemos vivido de nuevo, en su máxima expresión, una ilusión de armonía, empujada por los altos precios petroleros y a diferencia del boom ilusorio y del boom económico de los 70, que fue manejado por el presidente Pérez en su primera opción de gobierno, en esta oportunidad hemos visto la destrucción de una gran cantidad de capacidad productiva.
Para un presidente de Fedecámaras, quizás lo más lamentable, al hacer una evaluación de lo que ha sido la "era Chávez”, la cual se terminó, independientemente de quien gobierne en lo sucesivo, es tener que reconocer que han desaparecido, de acuerdo con cifras oficiales, más de 200 mil empresas en diez años, este es un fenómeno realmente devastador.
"Lo único que ha crecido es el aparato del Estado, y, sin duda alguna, el modelo de sustitución de los medios de producción en manos privadas, para pasar al sector público, ha tenido relativo éxito frente a los números, pero es su más grande fracaso”, dijo Botti.
Admite que no ha habido una inversión social más grande como la acometida en los últimos 14 años, cuando se han destinado a planes sociales, de acuerdo con las cifras del ministro Jorge Giordani, cerca de US$ 500 mil millones.
"La pregunta que nos hacemos es que si esto es cierto, y no lo dudamos, ¿cómo es posible que el 83% de la población venezolana siga perteneciendo a los sectores D y E de los segmentos sociales? Hay algo que no cuadra, que no funciona allí y evidentemente hay que el hecho de que alguien tenga un televisor pantalla plana dentro de su habitación, no significa que tiene una mejor calidad de vida. Esto representa para nosotros una verdadera tragedia y creemos que Venezuela está en un momento de quiebre, para entender que el modelo de desarrollo tiene que ser radicalmente distinto”, asegura.
Adecuarse a nuevos escenarios
Consultado en torno a lo que se debe hacer, las estrategias a implementar para lograr el rescate del país y el relanzamiento de la economía, advierte que la sociedad venezolana está polarizada, pero no confrontada. Al calor de los grandes problemas y los conflictos políticos y sociales de los últimos años, creo que se ha formado, ha surgido un nuevo ciudadano: más liberal, más consciente de que sólo a través de su propio esfuerzo es que se sale adelante.
"Creo que esto es algo que vale la pena recoger. Si hay algo positivo que ha tenido este período que hemos vivido, tiene que ver con la participación del ciudadano en los asuntos públicos. El presidente Chávez logró inocular en cada uno de los venezolanos, a favor y en contra, el deseo de participar en lo público y, como consecuencia de ello, se ha generado una reivindicación del hecho político. Yo pertenezco a una generación en la que se me dijo que lo último que tenía que hacer en mi vida era la política, que me dedicara a lo mío y punto.
Esa generación se acabó, ahorita está reivindicado el hecho político y el gran punto de arranque que me permite ser optimista sobre el futuro de Venezuela, tiene que ver con que el venezolano, de todos los sectores, indistintamente de sus preferencias políticas, se ha convencido que el ejercicio de la política es crucial y que la política es de importancia y nos importa a todos”, apunta el presidente de Fedecámaras.
-¿Cómo se explica entonces el rechazo de la mayoría a los partidos políticos? -Creo que esa es la correa de transmisión que hace falta. Ha nacido la necesidad de participar y no hemos terminado de entender los mecanismos de participación. La correa de transmisión entre la participación ciudadana en los asuntos públicos y el ejercicio del poder es precisamente el partido político. Eso sigue estando en entredicho en Venezuela y creo que las culpas debemos compartirlas. También los partidos debían dar muestras de mayor apertura, hay partidos tradicionales que deberían estar dando muestras de genuina renovación de sus cuadros.
Sobre este tema quiere ser muy crítico, no solo al referirse a los partidos políticos, sino también a las instituciones empresariales y organizaciones sindicales.
"Creo que las instituciones necesitan dos cosas fundamentales en estos momentos: renovación y planificación estratégica de largo plazo. Cuando hablo de renovación me refiero a cambiar caras, y creo que lo que le ha permitido a Fedecámaras mantener su prevalencia, es cambiar de cara cada dos años. Allí hay un valor importante. Creo que en el sector sindical hay algunas evidencias que nos indican que se están reagrupando.
Necesitamos una nueva central sindical que sea autónoma, genuinamente independiente de presiones de partidos políticos o de cualquier poder económico. Eso hay que reestructurarlo y está en marcha. Desde el sector empresarial hemos apoyado mucho esta iniciativa”.
A su juicio, lo que se está manejando actualmente es un cuadro, donde los pesimistas podrían ver el vaso medio vacío, pero admite que lo ve medio lleno, considerando que se están reordenando para permitir que la Venezuela de los próximos 25 años conozca lo que significa entrar en la modernidad y ser una sociedad plural, que comprenda cuáles son los espacios de cada quien.
La fiesta se acabó 
Botti recuerda que siempre se ha señalado que los empresarios son los portadores de las malas noticias, indicando que recientemente el Presidente encargado los llamó "pavosos”.
"Si decir la verdad justifica este calificativo, entonces seguiremos cumpliendo con ese deber. Por eso dijimos el año pasado que la fiesta se acababa, que el 2012 era el último año de la bonanza. Hoy lo estamos sintiendo en carne propia. Cuando la política se desentiende de lo económico, al final lo económico se impone y nos hace sufrir mucho más de lo que hubiera podido pasar si las decisiones se toman a tiempo”.
Se remitió a algunas evidencias.
"A menos de diez días de esta campaña electoral muy corta, inédita en nuestra historia, el Gobierno se ha visto forzado a devaluar dos veces. Eso significa que la economía es muy terca y se termina imponiendo en los momentos más inconvenientes. El costo político que está pagando el Gobierno por esto es alto. Creo que la población está comenzando a entender, por fin, que la culpa de la inflación la tienen las malas políticas económicas y no los empresarios y que, en estos momentos, ningún empresario por muchos deseos que tenga de suplir el mercado puede hacerlo porque, entre otras cosas, tiene las manos atadas con tanto control”.
Pugnas internas afectan decisiones
Jorge Botti señala que la decisión oficial de mantener oculta la información sobre los resultados del Sicad y no querer admitir que se trata de una nueva devaluación, se debe, en principio, al desconocimiento del tema.
"Tratan de tapar el sol con un dedo y obviar el enorme costo político que este tipo de medidas trae consigo. Por otro lado, hay una pugna interna entre las diferentes visiones. Sabemos que hay una presión muy grande, encontrada, entre la visión que tiene el ministro de Planificación Jorge Giordani sobre una economía que él la ve completamente estatizada, centralmente planificada y llena de controles, y quienes son dentro del Gobierno más aperturistas”.
No obstante, cree que el presidente Chávez logró mantener relativamente en balance esa dinámica interna.
"Después del 14 de abril vamos a ver definitivamente la opción que se va a escoger”, asegura el líder del empresariado nacional.
Un 2013 muy difícil
Sobre la evolución de la economía y las proyecciones para lo que resta del año, asegura que lamentablemente la forma como ha ido avanzado este primer trimestre, no hace sino ratificar la visión que tenía el empresariado a finales del año 2012.
-El año 2012 quedará marcado en nuestra historia contemporánea como el último año de la "ilusión de bonanza” y creemos que el 2013 será un año de estanflación, es decir un año de nulo crecimiento o decrecimiento, y estamos pensando que la economía caiga entre -1,5% y -3,0% este año. Todo va a depender del flujo de divisas a partir del segundo trimestre de este año, ya que el primer trimestre está prácticamente perdido, pero eso va a venir acompañado de alta inflación, y este es el peor de los mundos en la economía, ya que las empresas y la población sufrirán más, porque se avizora poco movimiento económico y alta inflación, afirma Botti.
Admite el dirigente empresarial que se han venido registrado algunas señales, unas públicas y otras no, en las cuales ha estado involucrada Fedecámaras, señalando que hay presiones internas en las filas del alto gobierno, también de líderes regionales, para señalar que el gran error de las políticas de los últimos años guarda relación con el tema del manejo del sector productivo.
-Creo que nuestra apuesta es a eso... a que esas presiones se van a imponer; y, aun dentro de las filas del Gobierno, deberán entender que debe haber apertura hacia el sector productivo en Venezuela. La política sigue su curso, los diálogos políticos son deseables. Del escenario del 14 de abril vamos a ver cómo queda el definido el mapa del país, pero definitivamente creo las presiones, dentro del propio Gobierno, para entender que el sector productivo necesita sus espacios, se van a terminar imponiendo. Vamos a tener un año 2013 muy difícil, pero probablemente sea el punto de partida de un nuevo acuerdo.
Ley del Trabajo inefectiva
Considera el presidente de Fedecámaras que, ante la próxima entrada en vigencia de la Ley del Trabajo, el 7 de mayo, buena parte de las empresas formales del país se han venido preparando, han hecho las adaptaciones para cumplir con sus artículos.
-Lo lamentable es que cada día tengamos menos empresas. No podemos perder de vista el bosque y concentrarnos en el árbol. La evaluación que estamos haciendo sobre esto comienza a coincidir con los sectores laborales. A un año de puesta en práctica de la Ley, y a escasas semanas de su vigencia plena, podemos decir con toda seguridad que este instrumento no le ha servido ni a los empleadores ni a los empleados, por dos razones fundamentales: no ha producido más empleos en el sector formal y tampoco le ha dado a la economía mayor productividad.
La pregunta que nos hacemos es: ¿para qué sirve una Ley del Trabajo? Asegura que ninguna empresa, por efecto de la Ley, ha decidido contratar más personal. Todas las decisiones han sido para adaptar las empresas a la Ley, pero ninguna pasa por haber contratado más gente. Las consecuencias las vamos a ver con pequeñas empresas que ya no abren los sábados, lo cual redunda en mal servicio a los consumidores, con empresas que han decidido continuar trabajando los sábados, pero sin contratar nuevo personal, lo que indica que tendremos menos trabajadores en los sitios que estén abiertos; por el contrario, las empresas lo que hacen cuando alguien se retira, es dejar el cargo vacante.
Defiende la tesis según la cual para proteger a los empleados, creo que hace falta una evaluación muy profunda, más allá de los tecnicismos y entender que necesitamos una legislación laboral que produzca las dos cosas: productividad y empleo formal.
Admite, en base a información privilegiada, que no está planteada una modificación profunda de la Ley, pero que hay algunas decisiones que se están tomando para permitir que ciertos sectores como el agro, empresas de procesos continuos, comercios, tengan la posibilidad de adaptarse.
-Cuando tengamos un movimiento sindical más fuerte, coherente y unido, y un Gobierno que entienda la importancia de abrir un diálogo social, probablemente con la ayuda y el apoyo de organizaciones internacionales de empleadores, podremos discutir un instrumento tan importante como este, precisó Botti
Escrito por Juan B. Salas/Fotos: Andrés Bello
Abril 07, 2013